Seguramente a estas alturas hayas oído hablar algo del certificado SSL, aunque quizá no sepas muy bien de qué se trata. Seguramente no sepas que es un complemento muy importante para tu web del que podría depender su visibilidad en un futuro, dado que Google lo valorará positivamente para destacar tu página por encima de otras.  Para aclarar estos y otros muchos aspectos escribimos este artículo.

¿Eso del certificado SSL qué es?

Esta es una pregunta muy habitual en casi todos los clientes de nuestra agencia de publicidad a los que plantemos la importancia de este asunto. Su nombre proviene del acrónimo de la palabra anglosajona “Secure Socket Layer” (capa de conexión segura). Básicamente, el certificado SSL permite ofrecer una garantía de confianza al usuario de una web de comercio electrónico de que sus datos (sobre todo económicos) van a ser procesados de forma segura través de una manera cifrada o encriptada, o lo que es lo mismo, los datos suministrados por el usuario al servidor serán transformados mediante algoritmos matemáticos que solo podrán descodificar alguna de las dos partes, dificultando que terceros puedan no solo acceder a ellos sino descifrarlos. De esta manera, los datos personales y bancarios quedarán a salvo de ciberdelincuentes. No está mal recordar que uno de los pilares fundamentales de una relación comercial en la red es la confianza, por eso, la instalación de este certificado es un buen primer paso para generarla.

Precisamente, tras la entrada en vigor del nuevo Reglamento General de Protección de Datos el pasado 25 de mayo, el certificado SSL es una manera de verificar que el sitio web es auténtico, de confianza y que va a cuidar tus datos personales de acuerdo con la legislación vigente.

Junto con el SEO, la optimización del sitio, la usabilidad web y el marketing, también hay que cuidar los aspectos legales del sitio web, sea tienda online o no, para conseguir un proyecto de éxito. Pero no se trata de un truco para conseguir destacar sobre las páginas de nuestra competencia, sino de una cuestión casi obligatoria para actuar con transparencia y ejercer buenas prácticas del e-commerce. De hecho, el aspecto de tu URL cambiará pues en lugar del habitual protocolo “http://…” será “https://…” que significa (Hypertext Transport Protocol Secure) o lo que es lo mismo una manera de indicar que es un sitio para la transferencia de datos segura (http es una versión sin garantías).

Algo más que un asunto técnico

Muchos creen que este es un tema estrictamente técnico, pero nada más lejos de la realidad. Instalar el certificado SLL en una web conlleva una serie de ventajas derivadas de demostrar que dicho sitio es de confianza. Entre otros, los más destacados son:

– Mejora del posicionamiento orgánico (SEO): al demostrar a Google que tu sitio está “limpio” de virus y malware (el certificado es capaz de comprobar si existen programas nocivos), el buscador lo considerará una web de su confianza y lo potenciará en su ranking sobre otras que no tengan dicha valoración. Además, navegadores como Chrome, uno de los más utilizados, está empezando a colocar la mención “sitio no seguro” junto a la URL de las webs que no poseen instalado este certificado. Si te preocupa el posicionamiento web, no dudes en hacer esta mejora lo antes posible.

– Más ventas: un sitio seguro generará siempre más confianza en los usuarios que uno que no lo sea, de manera que no tendrán inconveniente en ofrecernos sus datos si se siente seguro en nuestro sitio.

– Demuestra que tu web es auténtica: al instalar el certificado SSL demuestras que tu sitio pertenece auténticamente a tu empresa y que no estás suplantando la identidad de cualquier otra organización. Se evita la estafa conocida como “phishing”.

Ya por último, deberías saber que actualmente existen varios tipos de certicados SSL que ofrecen distintos tipos de niveles de seguridad: Dominio Validado (DV), Organización Validada (OV) y Validación Extendida. La elección de uno u otro depende básicamente de la naturaleza de la página web y del tipo de datos que se manejen en ella (si se trata de un sitio corporativo o por el contrario está dedicado al comercio electrónico, por ejemplo). La instalación de uno u otro no es algo extremadamente complicado si tu web no es relativamente antigua. No obstante, sí se requieren ciertos conocimientos técnicos, por lo que siempre es aconsejable ponerse en manos de profesionales para este cometido.

Si aún no lo tienes instalado en tu página web ¡no pierdas más tiempo!